
Nacen cerezos.
De nuevo nacen lejos
ausentes de ti,
de mí.
aunque yo los veo,
pero están ausentes
o la ausente soy yo
vete a saber.
Nada es más complicado que la ausencia,
tu ausencia
y mi ausencia presente.
Pero qué puedo decir
de la ausencia,
si la nombro y viene.
Me envuelve con sus frígidos brazos,
amorosamente fría.
Y ardiente la respondo
que mis miembros
cargan las pasiones,
aquellas que no nos entregamos,
esas que quedaron huérfanas
de tí
huérfanas de mí
y de nuestros brazos.