
Eres la isla fértil
que todo navegante
ansía,
tú serás la greda amada
donde cosechar
los frutos que nutran
nuestras bocas.
Eres la semilla temprana
que nacerá de la tierra.
Eres la calma que expande
el devenir de mi marchito
horizonte.
Yo en cambio…
soy amazona al viento
entre sábanas de satén
sobre el corcel de tu cuerpo,
amada y lejana estrella.