domingo

Tu Aniversario

playa-desierta



Amarillean las hojas en los árboles.
Las abejas ya no recolectan miel
los insectos se refugian de las tormentas,
tratan de huir de este verano que adormece.
Las sombras han cambiado esta mañana,
apenas fue algo sigiloso que pasó de soslayo.
De los rosales brotan rosas que ya surgen exánimes
ya no perfuma el mar a sal y yodo.
Su olor ha transmutado a putrefacto,
a sudores fríos, a muerte prematura.
Las gaviotas huyen de las playas
aguardando agazapadas al éxodo del hombre,
que regresa a su mundo de hierros retorcidos
dejando las playas mustias y enfangadas.
Hoy recuerdo tu ausencia,
ha pasado más de un lustro desde tu partida.
Se acerca el momento de tu aniversario,
nunca volví a compartir sentimientos
ya mi risa no será jamás alta y clara,
rio despacito… para no despertarte.
Con los fanales llenos de sal que resbala
por mis pómulos sin desear borrarlas.
Amiga, palabra única que no repiten mis labios,
se quedaron amargos desde el último llanto.


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miércoles

Mamá

MAMÁ

Mamá, si me dejas volver a nacer,
prometo no hacerte nunca daño.
Llegaré despacito y
sin llanto….
quizás…. mientras tomes un café.
Seré esa niña buena,
o aquel chico que no pude ser.
Prometo no causarte pena,
seré esa hija perfecta
que todos desean tener.
Cuando digas que no estudie más,
seguro que te escucharé.
Seré ese ejemplo tan bueno
de ser una hija modelo
y que no te avergüences de mí.
renuncio a los amigos, por no causarte
algún mal.
Seré tu sombra sumisa…
Mama, déjame volver a nacer
para ser esa hija buena
o ese hijo que no pude ser.
Dame las buenas noches
con un beso  y sabor a miel.
Coloca tus manos sobre mi pelo…
prometo ser buena, si me dejas
volver a nacer…
No crecer nunca, si eso supone una pena.
Escuchar todos tus consejos.
Que juntos, nos hagamos viejos los tres.
Pero antes, permiteme nacer otra vez.

Rgstdo. Maite Martín-Camuñas.

lunes

LA CASA DEL TERROR







Quieren tener vacaciones
en la casa del terror,
y han propuesto los fantasmas
dejar de asustar a los niños,
pero el licántropo
sugiere devorar un espectador.
Las brujas, un Aquelarre donde
hervir murciélagos y piel de sapo.
No hay acuerdo entre los miembros
y acuden al Conde. (Drácula le llaman)
Este dice que la sangre
no puede faltar en su dieta
por lo que una huelga es impensable.
Más, les propone una masacre
para que los “gerentes” cierren por obligación.
Todos de acuerdo deciden
afilar sus “instrumentos”
Drácula lima sus colmillos
para chupar mejor,
Freddy sus aceradas uñas
y los espectros …..sus cadenas.
Llega el día señalado,
todos esperan su quehacer.
Pero en la puerta colgaron un letrero:

“CERRADO POR HALLOWEEN”

sábado

LAS LÁGRIMAS DE LA IRA




Lacerada el alma por las piedras
del camino, 
con las heridas sangrantes 
por la ira y la injusticia, 
lágrimas saladas se deslizan 
por las mejillas ateridas 
del espíritu sensible, 
consternado 
ante la falta de empatía 
de monarcas de negras almas.

Oscura noche ciega
de estulticia y desatino.
Lloran las madres por los hijos
no nacidos y exánimes de perplejidad.
Claman con graznidos de cuervo
las algodonosas nubes de tormenta
subrepticia que se nutre
de  la cólera contenida en las sentinas
de metrópolis engalanadas de neones 
divulgando la opulencia de sus arcas.

lunes

LA FURIA DE LA TARDE




La furia de la tarde
cayó sobre la existencia
y asustó a la muerte….
Dejó la noche
a la oscuridad alienada
y de golpe,
sonó el aullido del amor
apuñalado por la ira.
Nunca más vivió la risa
su época dorada
ni la vida pudo respirar,
quedó malherida aquella tarde
cuando triunfó la cólera.
Culminó su trabajo la violencia
dejando todo inconcluso
sin fuerzas para izarse en pié
y ya no hubo ayer, ni
se creyó en mañana….
Sólo la tristeza bailó un tango
arrobada por la escena…..
llamó a la infernal danza,
a su tenaz edecán,
la Soledad,
y ambas unidas excedieron
todo el tiempo acontecido
y el anhelo de un nuevo mañana.

jueves

UNA COPA DE VINO




Envidia me dan las olas del océano
porque besan unas a otras la espuma
de su rodar.
Tengo celos de los mirlos
por su vuelo amable,
acariciándose entre ellos.
Te entregué la vida entera…
mis caricias, mis deseos.
Anhelo tu ternura
como ansío la primavera.
Mientras retornas,
los que me rodean se hacen viejos
las letras menguan en el papel
los árboles pierden las hojas
y tornan a nacer en ciclos repetidos.
Más no me resigno y
te espero junto a una copa de olvido.

domingo

YO ME QUEDO

La huída de la rosa





Del sol brotaron nubes
de negra nieve se cubrió la sierra
el águila voló sin alas
en el río hirvieron los peces
y el hombre se miró las manos
sintiendo orgullo de causar
el dolor de tantos seres.
El polvo gris quemó gargantas
las lágrimas fueron mares
la pena se volvió carbón prendido..
Sin pudor marchó la vida
y se asombró el rosal
al ver que tras la espina
huyó la rosa.

martes

Nana de Muerte




En el útero materno
llora el niño su desgracia.
Llega al mundo sin nutrientes,
su madre no lo amamanta.
De sangre tiene la piel
de agua plomiza las palmas,
de pobreza los vestidos,
de tristeza las pestañas.
Quien lactará al pobre niño
que dormita entre la parca?
Caen lágrimas de sal
formando tierra asolada
de amargura por el niño
que nacerá sin morada.
En ruinas está su pueblo
sin agua para las cántaras,
sin trigo para las gentes,
madres sin leche en las mamas.
Cómo nacerá ese niño
sin caridad de la plata?
Mientras el oro lo tenga
el poderoso y la banca
no reinará en esta Tierra
el brillo de la Esperanza.

domingo

SIN PREMURA




Al llegar al paroxismo de la nada
el cuerpo se estremece de dolor
por las acerbas lágrimas,
pegadas en la piel de sus hermanos
por las lenguas sin sabor de la vergüenza.
Se descubre el monje la tonsurada cabeza
y trasluces en el cuero, esputos
andrajosos de mentiras
como una coerción, oscura y cansada.
Comprendes que las olas, son los suspiros del mar
y que ya no dejan huella tus pisadas
porque el hombre concluye su final
entre rosas rojas de metralla.
Ya se escuchan los lamentos de las aves
en murmullos alterados por el humo.
Las bestias se negaron a callar
y gritan sus pavuras por el valle.
El hombre atenaza las entrañas de sus deudos
con lascivia dibujada en la mirada.
Nada puede salvar al hijo pródigo,
malversó su heredad entre orgasmos
incoherentes.
Huyó mi sombra del brazo del espanto
y este saco de carne sobre huesos
se cansó de elegir entre el negro y el blanco.

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TU ANIVERSARIO


Amarillean las hojas en los árboles.
Las abejas ya no recolectan miel
los insectos se refugian de las tormentas,
tratan de huir de este verano que adormece.
Las sombras han cambiado esta mañana,
apenas fue algo sigiloso que pasó de soslayo.
De los rosales brotan rosas que ya surgen exánimes
ya no perfuma el mar a sal y yodo.
Su olor ha transmutado a putrefacto,
a sudores fríos, a muerte prematura.
Las gaviotas huyen de las playas
aguardando agazapadas al éxodo del hombre,
que regresa a su mundo de hierros retorcidos
dejando las playas mustias y enfangadas.
Hoy recuerdo tu ausencia,
ha pasado más de un lustro desde tu partida.
Se acerca el momento de tu aniversario,
nunca volví a compartir sentimientos
ya mi risa no será jamás alta y clara,
rio despacito… para no despertarte.
Con los fanales llenos de sal que resbala
por mis pómulos sin desear borrarlas.
Amiga, palabra única que no repiten mis labios,
se quedaron amargos desde el último llanto.

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DICIENDO ADIÓS



No digas nada,
guarda silencio….
ahora tengo que hablarte.
...Te he de decir tantas cosas,
deseo que aún no sea tarde,
sé que debemos despedirnos
pero no sé cómo se hace.
Siempre hubo un mañana…
hoy sólo nos queda un instante.
¡He de decirte tantas cosas!
y no sé cómo se hace.
Nuestra amistad no necesita
palabras…
nosotras conocemos la destreza
del lenguaje del alma.
Hoy amiga, te has de marchar,
y en este viaje último,
yo no puedo acompañarte.
Sé que me esperarás,
un día iré a encontrarte.
Y nuestra amistad será
como siempre,
una campiña de fragancias.
Llena de hermosas flores
que darán vida al paisaje.
¡Adiós! amiga del alma,
tienes aquí tu pasaje acuérdate de los que esperan un día emprender este viaje.

SON DE LOS NUESTROS




Penetro en la Cúpula del Silencio.
Una profunda irradiación azul me custodia.
Entre el cristal, huyendo hacia el cielo
cual palomas mensajeras…
quedaron escritas tus palabras.
Aquellos verbos aflorados del dolor y la rabia.
Aspiran ser luceros que iluminen
el firmamento, alumbrando
a quienes aquel jueves partieron.
Estrellas brillando sobre un fondo de silencio.
Eran de los nuestros,
hijos y padres obreros…
estudiantes soñando un futuro más cierto,
almas sencillas que soñaban un amor
por compañero.
Fueron los nuestros, elevados
hasta el cielo por atronador verdugo.
En el parque quedó el Bosque de los Ausentes
para que nunca olviden que ellos
derramaron su sangre
por errores ajenos.
Hoy sólo nosotros los recordamos
fuera del fatídico día.
Será porque pertenecían al pueblo.

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LA FIEBRE DEL SUEÑO







Monstruosos asoman los fantasmas que trae el sueño,
cuando la mente enfebrecida, en el albor de la mañana,
despierta al cuerpo vestido de cielo,
cubriéndolo con traje de húmedo brillo,
y se yergue delirante, abandonando el refugio
del tálamo que lo resguarda.
Viendo en el espejo
el reflejo de una cara incierta,
que no siendo ni hombre ni mujer,
muestra una faz atormentada y
sonríe desde el otro lado,
preguntando sardónico
¿no me reconoces?
Este eres tú….

miércoles

ROMANCE AL MENDIGO


Ayer tarde en la terraza
vimos pasar un mendigo
tenía cara de hambre
y parches en el abrigo.

Zapatos sin los cordones
rebuscando por las mesas
entre papeles y latas
por comer algunas presas.

Coraje me daba verlo
tan pobre y sucio que estaba
quise decirle "te invito"
cuando vi que se marchaba.

No paré de darle vueltas
durante la fría noche
¿donde dormirá el hombre
sin casa ni afiliaciones?

Tan preocupada me hallaba
que le busqué en la ciudad
y al recodo de la esquina
con un cartón se abrigaba

tiritando por el frío
dormía con humildad
y la gente le evitaba
sin pizca de caridad.

domingo

Anoche, en mi edredón de plumas de oca

Anoche no pude dormir,
daba vueltas en mi confortable y cálido edredón de plumas de oca...
pensando que era una madre palestina,
que trataba de abrazar a mis hijos para darles mi calor,
entregar la sangre blanca de mis pechos
para calmarles el hambre y cantando
quedas canciones para amortiguar su miedo.
Cuando miles de niños elevan su mirada al cielo
y ven brillar luces de palmeras
multicolores y truenos festivos de polvora...
los míos ven luces mortales
de bombas de racimo que taen muerte y
desolación a sus casas sin paredes.
¡Bombas de racimo!
¿Quien osa proclamarse padre de tales engendros? ¿
Que retorcida mente enferma pudo crearlas?
¿Pensó cuantas vidas segadas quedarían tras su explosión? ¿
Cuantos "daños colaterales" podría provocar?
Daba vueltas y más vueltas en mi cálido edredón de plumas de oca...
Y seguía siendo una madre palestina
que vivía en la ciudad de Ghazza
y veía a mis hijos morir de hambre,
de frío, de miedo...
por la explosión de una bomba,
el ametreallar de un arma...
¿Quien llegó a creerse la historia de David y Goliat?
¿Quien puede creer que se combate igual
con armas modernas preparadas
para matar durante la noche,
que con piedras lanzadas por el brazo de un niño?
Y no podía dormir dando vueltas en mi cálido edredón de plumas de oca...

jueves

LEYENDA DE GUERRERO DE FUEGO I



Allá, en la llanura, se va escondiendo la Luna y, poco a poco, el Sol se despereza y con sus rayos va iluminando las montañas. Una sombra alargada se va formando entre los árboles de la llanura; una ligera brisa agita su largo cabello; la figura, alta y delgada, va montada en su caballo, desde el que contempla el amanecer. Lleva días cabalgando sin descanso, rastreando el indicio de una manada de búfalos, porque su pueblo está hambriento porque hace ya algunas lunas que los búfalos no pastan en las inmediaciones del poblado. El último invierno fue muy cruento para su tribu debido al hambre y al rigor del frío del hielo y las nieves. Cada vez la caza escasea más; desde que fueron obligados por el hombre blanco a abandonar sus tierras al abrigo de la Montaña Sagrada; teniéndose que desplazar más hacia el norte, donde los búfalos no llegan. Aunque muchos jóvenes se negaron a abandonar sus tierras y decidieron hacer frente a los “cuchillos largos”; entre ellos, su hermano Pluma Plateada, un orgulloso guerrero, hijo del gran jefe Nube Gris. A él le hubiera gustado estar con su hermano y con los otros guerreros que se levantaron contra la opresión del hombre blanco, pero desde la muerte de su padre, cuando le juró en su lecho de muerte que llevaría a su pueblo a un nuevo hogar para crear una nueva Nación India en una Tierra Sagrada, tuvo que hacerse cargo de la tribu nombrándole jefe, con el nombre de Alce Veloz. Desde entonces su pueblo sigue errando por las montañas. Durante la larga marcha fueron viendo cómo los más viejos y las mujeres más débiles caían por el hambre, el dolor y la angustia de haber perdido su tierra y sus lugares santos.

Hace varias lunas que no tiene ninguna noticia de su hermano Pluma Blanca ni de los cincuenta guerreros que le acompañan. No sabe si están vivos o muertos. Alza los ojos hacia el Sol lanzando una plegaria:
“¡Oh! ¡Gran Espíritu! Tú, que todo lo puedes y todo lo ves, dame firmeza, coraje y sabiduría para guiar a mi pueblo a esta última Tierra que nos depare el destino. Haz de mí tus ojos para que pueda hallar el búfalo y llevar carne y pieles a mi pueblo para sobrevivir lo que queda de invierno y los inviernos venideros.
Terminada la plegaria, espolea a su caballo siguiendo adelante; dirigiéndose a la colina. Cuando logra alcanzar la cumbre, se para a contemplar el panorama que se presenta a sus ojos. Ve cómo desde el “caballo de hierro” los hombres blancos disparan a diestro y siniestro contra una gran manada de búfalos que allí pastaban. A cada disparo que oía y cada búfalo que veía caer era cómo si a él mismo le dispararan. Y poco a poco la rabia y la pena le fueron invadiendo. Cuando terminó de pasar el “caballo de hierro” con su rastro de muerte vió tirados en la explanada a decenas de búfalos muertos, mientras los buitres comenzaban su ritual circular en espera de que aquel intruso se alejara para iniciar el festín que les aguardaba. Con un grito de rabia se precipitó colina abajo parando en seco su caballo cuando llegó al montón de cadáveres, tirándose del mismo y cayendo de rodillas en la tierra; maldijo al hombre blanco y juró que no descansaría hasta que no pagaran el agravio que habían hecho al búfalo sagrado y a su propia tribu. Montó de un salto en su caballo y agarrándose a sus crines partió veloz al encuentro de los suyos.


Después de varios días cabalgando sin descanso, encontró a su pueblo acampado en un claro de la montaña. Todos salieron a recibirlo con júbilo, pero al ver su cara pétrea y serena enmudecieron y, cómo poniéndose de acuerdo, le abrieron un pasillo que le condujo hasta el teppee de los ancianos. Levantando la piel que hacía de puerta impidiendo al inclemente tiempo penetrar dentro, se enfrentó ante las miradas inquisitivas del consejo de ancianos. En el centro del teppee se hallaba encendido un cálido fuego que le recordó que llevaba sin comer y sin permanecer en un refugio varias lunas, lo que le produjo un escalofrío por toda la espalda, una anciana que servía al consejo, lo notó y prontamente le echó una piel sobre los hombros y empujándole sin ningún miramiento le acercó hasta el fuego y puso en sus manos un tazón de humeante caldo. Miró a su alrededor y en un principio poco fue lo que pudo ver dada la penumbra que reinaba en la tienda. Pero según sus ojos se fueron acostumbrando a la escasez de luz, pudo ver que alrededor del fuego se sentaban una decena de ancianos que le miraban fijamente con la ansiedad pintada en los arrugados rostros. Mirándoles de frente, uno a uno, pudo ir leyendo la historia de la gran nación LAKOTAS. Ellos le miraban a su vez esperando que el caldo y la piel hicieran el efecto de caldear su entumecido cuerpo, sus miradas eran, no obstante, expectantes. Al fin uno de ellos, no pudo aguantar más la larga espera y le interpeló directamente:
_ ¿Que noticias traes, Jefe Alce Veloz?
_¡Hermanos!_ Les dijo, y después continuó_ He visto cómo el hombre blanco exterminaba al búfalo disparando sin piedad, con los ojos inyectados en sangre, cómo si disfrutara de la gran matanza que realizaba.
El más anciano de todos le contestó:
_ Graves palabras estás diciendo Alce Veloz, pero, ¿Qué podemos hacer? Mira tu pueblo, hambriento y desarrapada, casi sin fuerzas para seguir su camino.
_Yo propongo coger a todo hombre, mujer y niño que estén sanos y puedan montar a caballo y empuñar un arco y declarar la guerra a los cuchillos largos. Que los tambores suenen toda la noche llevando la noticia de pueblo en pueblo para que todos nuestros hermanos se unan a la lucha.
No todos estaban de acuerdo con estas palabras, uno de ellos, el gran brujo “Oso Oscuro”, cómo impulsado por un resorte, se levantó y enfrentándose al gran jefe le dijo:
_Yo sé que tu valor es grande y tu corazón es noble, pero no podemos llevar a nuestro pueblo a una batalla que significaría el exterminio de nuestra raza.
El jefe se levantó y dijo:
_Prefiero morir con honor peleando, que no estar aquí cómo viejas asustadas alrededor del fuego y esperando a morir de hambre por la inmoralidad del rostro pálido.
Esas palabras hicieron reaccionar a los ancianos y tomando la palabra “Furor al Viento” dijo:
_Hemos escuchado tus palabras. El Gran Consejo tiene que hablar y decidirá sobre lo que has dicho. Te comunicaremos nuestra decisión cuando la nueva Luna bañe el campamento.
Y diciendo esto, le invitaron amablemente a salir de teppee. Levantando nuevamente la piel que servía de puerta salió al exterior. Se encontró con dos filas de guerreros que le esperaban con sus armas ya preparadas. Portaban sus arcos y flechas, sus lanzas y escudos de piel así cómo sus inseparables “tomahawks”. Al verle salir, sus guerreros, hicieron sonar sus lanzas contra los escudos hasta que un ruido ensordecedor cubrió todo el valle. De pronto un guerrero rompió la fila y se acercó hasta él portando en sus manos un largo penacho de plumas de águila.


El guerrero le dijo:
_”Gran Jefe Alce Veloz” los guerreros estamos contigo, te seguiremos hasta reunirnos con nuestros antepasados. Toma este penacho que las mujeres hicieron para ti, para que te adornaras en las batallas. Alce Veloz puso su mano sobre el hombro del guerrero y le contestó: _ ¡Gracias! “Lobo Gris”, has cuidado bien de la tribu durante mi ausencia, pero todavía has de realizar una última misión para mí. Yo, parto para la montaña, hasta que la Luna Nueva bañe el poblado, que será cuando los Ancianos decidan. Ten preparados a los guerreros, a las mujeres y a los niños, para que a una orden mía, levanten el campamento y partir tras la montaña purpura para que los más débiles y los niños que aún no pueden luchar, levanten allí un campamento más seguro que este. Tener las armas a punto mientras yo voy a hablar con el Gran Espíritu.
Diciendo esto, montó en su caballo alejándose hacia la montaña.

CAPITULO II



Desde el poblado podía verse el enorme fuego que encendió en la montaña, y su enorme sombra se dibujaba por toda la ladera y un grito de guerra y lamento, resonó por toda la cordillera y llegó hasta el valle.
_ ¡Oh Gran Espíritu! Dame fuerza y valor para llevar a mi pueblo a la victoria o a la Muerte Gloriosa, en la batalla contra el hombre blanco. ¡Aquí tienes mi sangre! _ Diciendo esto se laceró con su puñal todo el torso desnudo, la sangre comenzó a manar libremente llegando a la hoguera, y así, con los brazos en alto, entonó la canción de la victoria, que desde muchas generaciones atrás, se entonaba antes de una gran batalla.

De pronto, en el valle, empezaron a sonar los tambores, cómo para acompañar a su canto. Así pasaron las horas; hasta que cayó desvanecido al suelo y entonces tuvo una visión enviada por Manitú.
“Iba bajando del cielo un brioso corcel y una luz cegadora que envolvía todo su cuerpo, cómo si emanara de él. Le habló con estas palabras:
_Tu empresa es sagrada y justa, cómo todos los que te precedieron (Y le hizo pasar ante sus ojos todas las grandes batallas de su pueblo) Pero el hombre blanco es fuerte y os supera en número, y si mueren cientos, cientos vendrán detrás, mientras nosotros sólo contamos con el coraje y el valor de nuestros guerreros y con la astucia de sus jefes. Tú tendrás un gran protagonismo en esta batalla, pero nuestra victoria está más allá de nuestros tiempos.”
Dichas estas palabras se desvaneció tal y cómo vino. Alce Veloz, se levantó cómo si no creyera en lo que habían visto sus ojos y sin entender lo que encerraban las palabras oídas. Sin tener del todo claro si se había tratado de una visión real o de un sueño inducido por la pérdida de sangre y el cansancio unidos, se acercó tambaleándose a su caballo y empezó a preparar sus armas.
Mientras tanto, en el poblado la actividad era frenética, mujeres, hombres y niños, además de los ancianos, se preparaban para levantar el campamento tal y cómo había ordenado su jefe.


En ese mismo momento, el hechicero Oso Oscuro, sale de la tienda del consejo y, encaminándose hacia Lobo Gris le preguntó:
_ ¿Que estáis haciendo? El consejo aún no ha tomado ninguna decisión y hasta que eso no ocurra deberéis quedaros quietos.
Éste lo miró y le contestó:
_ Decidan lo que decidan los Ancianos, el destino ya está escrito sobre el viento. Pues los guerreros no estamos dispuestos a seguir huyendo. Si no hemos combatido antes, ha sido por el gran respeto que tenemos hacía nuestro jefe Alce Veloz y por no dividir más la tribu, cómo ocurrió cuando Pluma Plateada y sus guerreros partieron para la batalla.
Si les hubiéramos seguido puede que alguno de ellos aún estuviera vivo y de no ser posible habría sido un buen día para morir junto a ellos. Pero ahora no pensamos continuar así, el hombre blanco está loco y mata al búfalo por el placer de matar y luego deja pudrir sus restos en las planicies, aún sabiendo que de esa forma morirá todo un pueblo, o tal vez, esa sea la única razón de esta sinrazón.