lunes

VES. GABRIEL?



 









¿Ves?
Te hablo
y nadie me escucha.

Soy una voz
sorda en el viento.

Un sentimiento ardiente,
un alma sin futuro,
una brizna
lanzada al universo.

Te nombro
y el mundo no responde.

Tu nombre cae
en el silencio
como una piedra
en un pozo sin fondo.

Camino entre los días
como quien atraviesa cenizas,
con las manos vacías
y el corazón
lleno de ausencia.

¿Ves, hijo?

La casa respira tu falta,
las paredes
han aprendido tu silencio,
y hasta la luz
parece caminar más despacio
desde que te fuiste.

Te hablo
aunque sé
que quizá mi voz
no alcanza tu cielo.

Te hablo
porque callar
sería perderte dos veces.

Y aquí sigo, Gabriel,
brizna en mitad del universo,
madre sin orilla,
llamando a tu nombre

mientras el viento
se lo lleva
todo.

 




VUELTA AL CAMINO







 

Otra vez vuelvo al camino.
Mis andalias
volverán a pisar
tierras ignotas.

Mi alma dejará
nuevos jirones
entre otras gentes,
en otros paisajes.

El dulce encuentro,
la amarga despedida,
ese instante breve
en que dos caminos
se cruzan
y después se alejan.

Y yo,
con mi mochila a la espalda,
cargaré con ese pasado cruel
y ese porvenir incierto,
andando entre un hola
y un adiós.

Porque viajar
es también irse dejando
pedazos de una misma
por los caminos,
sin esperar nada
y encontrándolo todo.