Otra vez
vuelvo al camino.
Mis andalias
volverán a pisar
tierras ignotas.
Mi alma
dejará
nuevos jirones
entre otras gentes,
en otros paisajes.
El dulce
encuentro,
la amarga despedida,
ese instante breve
en que dos caminos
se cruzan
y después se alejan.
Y yo,
con mi mochila a la espalda,
cargaré con ese pasado cruel
y ese porvenir incierto,
andando entre un hola
y un adiós.
Porque
viajar
es también irse dejando
pedazos de una misma
por los caminos,
sin esperar nada
y encontrándolo todo.

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