miércoles

REGRESO A CASA











Regreso,  

con la sal aún en el cuerpo 

y un puñado de soles

que todavía brillan.    

 Con el cuerpo dorado  

por el Mediterráneo,  

con el alma sosegada  

tras el calor 

y la distancia.  

Los sueños me acompañan,  

me acompañan siempre.  

Aún me despiertan  

con la angustia de la ausencia,  

pero brota de nuevo la calma,  

y perdura  

el recuerdo  

de los días de sal.  

 Las noches  

de baladas dulces,

la paz,  

el sol,  

la mar.  

Esa mar  

que descubrió la chiquilla 

que soy  

y que el tiempo  

se ha llevado una parte. 

Entonces  

existía una senda por andar.

Hoy  

quedan el desaliento  

y la memoria. 

Ya saciada,  

más sosegada,  

vuelvo a casa.  

Mi cuerpo regresa,  

mi alma  

queda anclada. 

Una tristeza infinita.  

Sí,  

más también  

en calma.